El injerto salvó a las viñas en Europa

¿No sabías que el injerto salvó a los viñedos de la desaparición?

En la viña europea (vitis vinífera es su nombre) el injerto fue la salvación ante la mayor catástrofe que ha sufrido el mundo del viñedo. Hablamos de la filoxera, un insecto chupador que arrasó la gran mayoría de viñedos en Europa a finales del siglo XIX. Este pulgón (procedente de Norteamérica) entró por Francia y se extendió a los países productores de vino, atacando a la planta. Para poder salvar al viñedo los agricultores y viticultores de entonces encontraron, tras muchos años de pruebas, la solución: injertar sobre una raíz americana (viña americana) que sí era resistente a ese insecto porque había evolucionado en convivencia con la filoxera en el continente americano.

Ahora bien, ¿qué es injertar?

El injerto es la unión de dos plantas a través una operación que consiste en la inserción de un trozo de una en la otra. La viña receptora (la que va a aportar el sistema radicular) lleva el nombre de patrón o portainjerto. Mientras, el trozo de la parte donante (parte aérea) que se inserta en el patrón recibe el nombre de injerto. 

La época ideal para realizar el injerto es antes de la floración ya que la planta está en periodo de parón vegetativo y la savia aún no circula por ella. Por eso en Bodegas Carchelo estamos injertando este mes de febrero, y realizamos el llamado injerto «de enchufe».

Utilizamos un portainjerto R-110 (110 Richter) como patrón o pie plantado en febrero de 2020 en una pequeña parcela de media hectárea junto a nuestra bodega.

El portainjerto R-110 tiene una gran afinidad con la mayoría de las variedades de las vides y es ideal para suelos pobres, secos y poco calcáreos. Tiene tendencia además a retrasar el ciclo vegetativo y la maduración de la uva.

Proyecto experimental junto a IMIDA

Las variedades injertadas han sido seleccionadas (y aportadas) junto al Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario (IMIDA). Se tratan de dos variedades blancas y dos tintas híbridas de la autóctona Monastrell. Con este proyecto experimental junto al IMIDA, y realizado con esas variedades descendientes de la Monastrell, en bodegas Carchelo buscamos dar solución a los retos del futuro y al cambio climático. Estos nuevos varietales, en el caso de los tintos, se caracterizan por tener un gran potencial en contenido de compuestos polifenólicos, pudiendo obtener hasta el cuádruple de concentración a nivel de antocianos y un gran porcentaje en concentración de estílenos y taninos.

Parcela experimental junto a bodega

¿Pasos que realizamos en un injerto?

Primero descubrimos la zona del patrón y a continuación realizamos los siguientes pasos:

1. Corte del patrón
2. Corte del injerto
3. Unión de injerto
4. Atamos el injerto y tras esto tapamos con tierra la viña injertada.

Es importante siempre realizar el corte de la parte superior en un ángulo de 10 grados. Este ángulo evita que el agua de la lluvia quede estancada en la herida y cause podredumbre.

Con este trabajo la planta ya está lista para crecer y dar uva, una uva que comenzará a ser de calidad y que podremos recoger a partir del tercer año.

Fasón, apero para injertar
Corte con el fasón en el injerto

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